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lunes, 7 de abril de 2014

Antes que el tiempo los cambiara - Kavafis (1863 - 1933)

Se sintieron afligidos            por la separación.
No la habían querido           fueron las circunstancias.
Necesidades vitales            obligaron a uno de ellos
a irse lejos                          Nueva York o Canadá.
Su amor, ciertamente          no era el mismo de antes:
la atracción poco a poco     había disminuido,
la atracción grandemente     había disminuido.
Pero la separación              no la habían querido.
Fueron las circunstancias    O, quizá, como un artista,
apareció el Destino,            separándolos antes
que muriera el amor,           antes que los cambiara el tiempo.
El uno para el otro              será siempre el que había sido:
el apuesto muchacho           de veinticuatro años.


C. Kavafis

PARA FORTALECERSE - Kavafis (1863-1933)

Quien desee fortalecer su espíritu
tendrá que ir más allá del respeto y la sumisión.
Tendrá que acatar algunas leyes,
pero, en general, tendrá que violar
tanto las leyes como las costumbres e ir más allá
de las normas aceptadas e insuficientes.
Mucho le enseñarán los placeres sensuales.
No habrá de temer al acto destructivo:
la mitad de la casa tendrá que derrumbarse.
Así alcanzará virtuosamente la sabiduría.

martes, 21 de mayo de 2013

Esperando a los bárbaros

¿Qué esperamos agrupados en el foro? Hoy llegan los bárbaros. ¿Por qué inactivo está el Senado e inmóviles los senadores no legislan? Porque hoy llegan los bárbaros. ¿Qué leyes votarán los senadores? Cuando los bárbaros lleguen darán la ley. ¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba, y en la puerta mayor espera ahora sentado en su alto trono, coronado y solemne? Porque hoy llegan los bárbaros. Nuestro emperador aguarda para recibir a su jefe. Al que hará entrega de un largo pergamino. En él escritas hay muchas dignidades y títulos. ¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten sus rojas togas, de finos brocados; y lucen brazaletes de amatistas, y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas? ¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados en oro y plata, signos de su poder? Porque hoy llegan los bárbaros; y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros. ¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia? Porque hoy llegan los bárbaros que odian la retórica y los largos discursos. ¿Por qué de pronto esa inquietud y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.) ¿Por qué vacía la multitud calles y plazas, y sombría regresa a sus moradas? Porque la noche cae y no llegan los bárbaros. Y gente venida desde la frontera afirma que ya no hay bárbaros. ¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros? Quizá ellos fueran una solución después de todo. kavafis.

lunes, 24 de agosto de 2009

El dios abandona a Antonio

A medianoche, cuando oigas de repente
una invisible procesión que pasa
acompañada de exquisitas músicas y voces
no lamentes -en vano- las suerte que pierdes:
tus trabajos perdidos, tus planes
que terminaron en deseos.
Como quien lo esperaba, con valor.
di adiós, a Alejandría, que se aleja.
No te engañes, no digas que es un sueño.
que tu oído se equivoca.
No te engañes en vanas esperanzas.
Como quien lo esperaba, con valor,
como corresponde a alguien que merecía
una ciudad como ésta,
con paso firme acércate a la ventana
y escucha, con profunda emoción,
sin lamentos, sin súplicas cobardes,
como un último placer, los sonidos.
los maravillosos instrumentos, de esta secreta procesión,
y di adiós a Alejandría que así pierdes.

Kavafis